Curiosidades indias

  • Sí, hay mucha basura por las calles, pero es que no hay un servicio de recogida, así que no se les puede culpar.

  • Lo de las vacas no es un mito, es real como la vida misma. Te las encuentras por los lugares más insospechados, y a los monos, los perros, los búfalos, ardillas…

  • La comida pica mucho, ya sabemos que le echan muchas especias, pero ¿es necesario echarle también guindilla picadita a casi todo?

  • Los indios son muy limpios. Es cierto que se come con las manos pero se las están lavando continuamente. Si comen sentados entre plato y plato van a lavarse las manos.

  • Siempre están sonriendo y siempre se desviven por ayudarte. Aunque luego a veces te piden algo de dinero…, pero con 10 rupias (12 céntimos van satisfechos).

  • Las mujeres son muy elegantes con sus saris, aunque en las grandes ciudades ya hay mujeres con ropa occidental. En cambio los hombres no usan tanto la ropa india masculina, que también es muy elegante.

  • El típico salero y aceitero de nuestras mesas ellos lo sustituyen por un dispensador de guindilla .

  • El tráfico es un caos, sí, pero son precavidos y no pasan de 50 km/hora.

  • A los aeropuertos indios solo pueden entrar quienes vayan a volar, el resto se queda fuera. Te pedirán unas 5 veces el pasaporte y la reserva antes de entrar en el avión, a veces 10 metros después de que ya te lo hayan pedido.

  • Te pasas la vida descalzándote para poder entrar en los templos y otros lugares, y luego soltando unas rupias al que cuida de los zapatos.

  • Las entradas de los monumentos son unas 250 veces más caras para los turistas que para los indios y en muchos te cobran además por entrar con una cámara.

  • Estás cansado de oir hablar del Taj Mahal y de lo bonito que es, pero no te decepcionará, es impresionante.

  • Una cerveza cuesta lo mismo que un plato de comida en un restaurante, están gravadas con unos impuestos grandísimos.

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IMÁGENES DE INDIA

INDIA: TAMIL NADU: ETAPA 7. CHENNAI

Al final nuestro avión salió con casi 1 hora de retraso, pero era un vuelo corto que duraba solo 50 minutos y llegamos a Chennai casi a la hora de comer, pero ya nos habían dado algo en el avión, así que cogimos un taxi y nos fuimos para nuestro hotel. Después de dejar las cosas nos tomamos un café en el Café Cofee Day, una cadena de cafés que hay por toda la India, cogimos un tuk tuk hasta la Marina, el paseo de varios km a lo largo de la playa de Chennai. De camino ya vimos que Chennai tenía cosas que hasta ese momento casi no habíamos visto, como ¡aceras!, aunque por algunos sitios. Nos bajamos en el paseo a la altura del edificio del rectorado de la universidad de Chennai, un espléndido edificio de estilo bizantino de finales del XIX. Allí hay un monumento dedicado a un político de Tamil Nadu, muy cuidadito con su cesped impecable y con sus policías preocupándose de que nadie lo pise. Eso sí, la inmensa playa de Chennai, abarrotada de gente y de puestos que está detrás, está llena de basura y nadie se preocupa nada de ella.

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Llegamos casi hasta la orilla y alucinamos con la cantidad de papeles, plásticos y demás basura tirada en la playa. Nos volvimos al paseo y empezamos a andar por él durante más de una hora, viendo al personal dormir, pasear, comer (y cuando hablo de personal hablo de personas, vacas, perros y demás). Cuando ya anochecía nos metimos por una calle hacia la ciudad de nuevo, con la suerte de que dimos con un centro comercial. Allí nos metimos a disfrutar del aire acondicionado y a tomarnos una pizza y poder dar descanso de especias y picante a nuestros estómagos. Al salir ya había una colección de tuktuks esperando y nos fuimos para el hotel. Al día siguiente dejábamos Tamil Nadu y nos íbamos al norte, al Rajasthan.

INDIA : TAMIL NADU: ETAPA 6: MADURAI

Tras pegarnos un buen desayuno en el hotel nos fuimos andando hasta el gran templo de Madurai. Resulta que era 15 de agosto, que es el día de la independencia en la India, gracias a lo cual había bastante menos tráfico en la calle, aunque todos los puestos estaban abiertos. Un par de sastres nos colocaron una banderita india en las camisetas para celebrar el día y de paso intentar que entraramos en su tienda. Seguimos hasta el templo, que estaba a 5 minutos, le dimos la vuelta para entrar por la puerta este, la única por la que se puede entrar. Las medidas de seguridad son bastante estrictas: no se puede entrar de pantalón corto, ni con mochilas ni cámara de fotos, aunque una vez dentro puedes sacar fotos si sacas un ticket. La pregunta es ¿con qué cámara?, porque hemos tenido que dejarla fuera. Respuesta: se supone que con la del móvil, pero ¿entonces por qué no te dejan entrar con la cámara? Misterios de la India.

Después de todo esto y de esquivar a innumerables sastres que querían que visitaramos sus tiendas para hacernos camisas y de todo, entramos al templo. Se ve que iba a haber una celebración porque estaban adornándolo y colocando una especie de palanquines para colocar las figuras de los dioses, o sea, una semana santa con sus pasos a la India. Con todo esto el interior del templo es un ir y venir de gente continuo. Lo malo es que como en todos los templos hindúes no se puede acceder a la parte principal del templo, la más sagrada, con lo cual hay que contentarse con ver el resto del templo. Lo mejor del templo es la sala de las columnas, para la que hay que pagar otra entrada dentro. Es una sala bastante grande llena de columnas que forman un gran pasillo, todas diferentes entre sí y esculpidas con imágenes de diferentes dioses. Algunas de ellas tienen instrumentos musicales esculpidos como tambores y si los golpeas puedes escuchar su sonido si pegas tu oído a las figuras.

Después de ver todo lo que pudimos del templo nos fuimos a comer y luego ya al palacio que no pudimos ver el día anterior y que está a 10 minutos del templo. La visita fue rápida, porque no queda mucho para ver (el patio y el salón de baile) aunque nos quedamos un rato en el patio descansando, aprovechando que había sillas colocadas para un espectáculo de luces y sonido que se celebra todos los días por la noche. Después de un rato, y asfixiados por el calor sofocante que hacía descubrimos una especie de McDonald´s indio con un aire acondicionado que daba gusto donde nos recuperamos un poco del calorazo que hacía.

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Como aún nos quedaba tarde decidimos ir a Thiruparakundram que está a 6 km de Madurai y que también tiene un templo importante. La cosa es que una vez vistos los templos que ya llevábamos no nos impresionó tanto, aunque para entrar en éste había que quitarse la camiseta y seguir con el resto de la gente un recorrido prefijado. Sorteamos a todos los sacerdotes que intentaban ponerte puntos rojos en la frente como bendición, eso sí luego te piden pasta , y nos volvimos ya para el hotel, que estaba empezando a anochecer.

Al día siguiente cogíamos el avión para Chennai, donde íbamos a estar medio día. No es que Chennai tuviera mucho atractivo pero íbamos a hacer noche allí para luego coger otro avión hacia el norte al día siguiente.

INDIA: TAMIL NADU: ETAPA 5: MADURAI

DÍA 5: MADURAI

Tras recogernos Guna nos fuimos al templo Srirangam, que es gigantesco, una ciudad en pequeño, lleno de gente durmiendo, paseando, puestos, animales… Después de sacarnos unas fotos con un grupo de niños que estaba en el templo nos tiramos un buen rato visitándolo. No dejéis de subir a los tejados porque podréis ver una fantástica vista de todas las gopurams o puertas y así uno se puede dar cuenta de verdad del tamaño del templo. Hay que pagar 50 rupias para subir, pero merece mucho la pena. Es espectacular también el patio que tiene las columnas esculpidas representando a jinetes que matan a diversos monstruos. Comparadas con ellas, las cariátides del Partenón son una porquería.

El templo es tan grande que hay veces que te parece que has salido de él. Pero al dar con otra puerta monumental te das cuenta de que solo estás en un patio interior.

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Tras verlo, Guna nos recogió y nos dirigimos hacia Madurai, donde íbamos a estar 2 noches. Madurai es una de las ciudades más grandes de Tamil Nadu y su principal atractivo es el grandioso templo Minakshi Sundareshvara. Llegamos a nuestro hotel a la hora de comer y nos despedimos de Guna, porque ahí terminaba nuestro viaje con él, ya que en Madurai andaríamos por nuestra cuenta. Comimos en el hotel y tras darnos una ducha fuimos a ver el museo de Gandhi que hay en la ciudad, donde conservan varios objetos personales de Gandhi. El museo es antiguo pero está bastante bien, primero va haciendo un recorrido por la conquista inglesa de la India y la lucha por la independencia y sus protagonistas, y luego ya por la vida de Gandhi, que visitó Madurai en varias ocasiones. Cuando salimos decidimos ir a ver el el Palacio Thirumalai Nayakar , un palacio construído en el XIX por el gobernante de la ciudad, combinando la arquitectura hindu, europea y musulmana. Cogimos un ciclorickshaw para ir desde el museo, pero el recorrido era largo y hacía mucho calor, con lo que el pobre hombre las pasó moradas para llevarnos, porque no era capaz de tirar en las cuestas arriba. La verdad es que te da bastante pena aunque es su modo de ganarse la vida y si hubieramos cogido un tuktutk no hubiera ganado nada. De todas formas preferimos no repetir la experiencia, porque no nos sentimos muy bien viendo como se esforzaba para pedalear.

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Al llegar al palacio resultó que acababa de cerrar (eran las 17:30), así que volvimos hacia el templo y lo rodeamos por fuera. Nos llevó un buen rato, pero la zona es peatonal y agradable, aunque tienes que sortear a toda la gente que quería que entrases en su tienda.

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INDIA: TAMIL NADU: ETAPA 4: HACIA TIRUCHIRAPALLI

Hoy el trayecto era largo así que tuvimos que madrugar, a las 7:30 salimos del hotel. Nuestro primer destino fue el templo de Gangaikondacholapuram: impresionante, un enorme templo de más de 1000 años de antigüedad y que además estaba totalmente desierto, con lo que parecía que estabamos haciendo una visita privada. Es un recinto bastante grande y tiene una enorme escultura de varios metros de alto de un nandi, el toro sagrado de Shiva, a la entrada del templo. Además es totalmente gratuito y pudimos verlo a nuestras anchas y sacar todas las fotos que quisieramos.

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Después de este templo seguimos hasta Darasuram, donde visitamos el templo Airavateraswara, otro enorme templo antiguo, este tiene la particularidad de que la única puerta de entrada al recinto tiene un pequeño estanque delante y para entrar hay que meterse con el agua hasta los tobillos para poder pasar. Después de meter nuestros pies en un agua no muy trasparente pasamos al recinto del templo, que también estaba vacío para nosotros solos. El templo está elevado sobre una plataforma y el patio se inunda con las aguas del monazón, formando una especie de lago interior con el templo como una isla. Cuando lo visitamos apenas había agua, (menos mal, porque sino tendríamos que seguir mojándonos) y pudimos ver las estupendas escaleras talladas como si fueran carrozas y las magníficas columnas talladas del templo.

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Desde aquí seguimos hacia Thanjavur, cerca de la ciudad hicimos una paradita para ver una tienda de figuras de bronce, por las que es muy famosa Thanjavur. Con la disculpita de ver la escuela y como trabajan acabamos en la tienda, donde la verdad había auténticas obras de arte muy bonitas, muy caras y muy pesadas. Nos compramos una pequelña figurita de un nandi, el toro de Shiva, y paramos a comer en un bonito restaurante situado en un hotel que estaba en una antigua casa colonial, con unos jardines preciosos. Después de comer seguimos hasta Thanjavur y visitamos el templo Bridahisvara, uno de los grandes templos de la cultura chola. El templo sigue el esquema de Gangaikondacholapuram, con una torre o vimana que tiene 65 metros de altura y un gran recinto que tiene delante del templo un monumental nandi de varias toneladas y de 4 metros de alto,tallado en una enorme roca negra.

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Cuando salimos del templo ya seguimos hacia Tiruchirapalli, donde llegamos a eso de las 6 de la tarde. Como pronto iba a anochecer dejamos la visita del templo de Srirangam para el día siguiente y fuimos para el hotel. Después de darnos una ducha decidimos acercarnos hasta el Rock Fort, el templo que se encuentra en lo algo de un gran promontorio rocoso que domina el centro de Tiruchirapalli. Cogimos un tuktuk que nos dejó en la zona del mercado donde está el Rock Fort. La subida a la colina se realiza por el interior de ella, donde han cosntruido escaleras talladas en la piedra y hay puestos que venden recuerdos. Para subir hay que pagar entrada, como no, y en seguida se nos pegó un “guía” bastante persistente ofreciéndonos sus servicios. Nos libramos de él y seguimos subiendo. A media subida hay una bonita sala con preciosas columnas talladas, y cuando llegamos arriba ya había anochecido con lo cual no pudimos ver mucho, aunque se ditinguían al otro lado del río las monumentales puertas del templo Srirangam.

Al bajar nos dimos una vuelta por el animado mercado que estaba abarrotadísimo de gente y que tiene como todos los mercados indios una increible cantidad de joyerías.

Como el día había sido largo cogimos un tuktuk hasta el hotel y tras pasar 20 minutos en una locura de tráfico y pitos llegamos y cenamos tranquilamente en él. Un consejo, si veis una coliflor naranja intenso no la probéis, es de lo más especiado que me comí en la India.

INDIA: TAMIL NADU: ETAPA 3: PUDUCHERRY

DÍA 3: HACIA PUDUCHERRY

Nuestro destino hoy era Puducherry, la antigua colonia francesa. Salimos a eso de las 9:30, el trayecto fueron unas 4 horas, pero resulta entretenido ir viendo la vida de la gente: sus casitas. Los niños al colegio, las vacas, etc

Un poco antes de Puducherry fuimos a visitar Auroville, la comunidad fundada en los años 60 por una francesa que seguía a una especie de gurú indio y en la que hoy viven bastantes extranjeros permanentemente, y otros que van a cursos de meditación. Tiene un aire hippie años 60 total combinado tiendas y cafes para que compres y te tomes algo. Lo visitan bastantes extranjeros y además está bastante cuidado. Nos tomamos un café allí, visitamos la tienda de ropa y fuimos a ver la famosa cúpula dorada, que es el principal atractivo de Auroville, para llegar a ella hay que recorrer unos 2 km por un caminito que cruza una zona ajardinada y que está salpicado de cartelitos con mensajes trascendentales en pla libro de autoayuda. Creo que la cúpula se puede visitar a alaguna hora del día pero nosotros solo la vimos desde un mirador del exterior. Es más una curiosidad que otra cosa.

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Al salir de Aurobindo nos fuimos a comer a un pequeño restaurante en el que había un buffet consistente en thali. Nos pusimos las botas y baratísimo además y seguimos para Puducherry.

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Como es otro estado dentro de Tamil Nadu nuestro chofer tuvo que parar para presentar los papeles del coche y pagar para acceder a la ciudad. Una vez que llegamos, nos dimos una vuelta por el barrio francés, donde estaba nuestro estupendo hotelito, en un edificio colonial, y que está al lado del paseo marítimo de Puducherry, visitamos el templo Sri Manakula Vinayagar donde nos encontramos con un elefante a su puerta, en plena calle, al que si le dabas de comer (desde manzanas a manojos de hierbas que podías comprar en los puestos callejeros) te bendecía dándote con su trompa en la cabeza. El templo es pequeño pero nos echamos un buen rato dándole comida al elefante y viendo como también lo hacía la gente. Además estuvimos un rato de charla con una pareja de españoles de Jaén, que también andanban por allí.

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Nos dimos un buen paseo por el paseo marítimo de Puducherry, que después de las 19:00 es peatonal porque cortan el tráfico, cosa que se agradece ya que así dejamos de oir por un rato los pitidos que nos perseguían desde que llegamos a la India. A última hora el paseo se llena de gente que busca un poco de brisa marina y de tranquilidad. Vimos el faro y la estatua de Gandhi que está en el paseo.

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Seguimos andando por el parque, vimos el palacio del gobernador, que es el antiguo palacio del gobernador francés Dupleix y ya buscamos un sitio para cenar. Fuimos muy cerca de nuestro hotel, a un restaurante con terraza y ventiladores muy agradable que venía en la Lonely Planet y donde estuvimos muy a gusto comiendo y charlando con el dueño, que se interesó por saber de donde éramos y por nuestra vida, y nosotros aprovechamos para preguntarle por Puducherry y la vida en la India.