Momentazos

No lo puedo evitar, soy un mitómano de la historia, me encantan las piedras, y me encanta estar en un lugar donde pasó un suceso histórico importante o simplemente que fueron esplendorosos en algún momento. También hay otros lugares que no tienen una historia detrás, pero en los que descubres un paisaje hermoso, que te transmite paz y que te gustaría conservar en tu retina para siempre.

Desde pequeño me empapé de novelas, comics y películas ambientadas en el imperio romano, Egipto, la antigua Grecia, China, etc, y uno de los sueños de mi vida que voy cumpliendo poco a poco es poder visitarlos y ver como son en realidad esos lugares en los que transcurrió la historia y transportarme de alguna manera a esa época pasada que tanto me fascinó.

Son momentos en los que a uno le corre un cosquilleo por la espalda y no puede evitar emocionarse al estar por fin ahí, que sabes que van a quedar grabados para siempre en tu memoria y que te gustaría que nunca terminasen.

Estos son algunos de ellos, faltan muchos todavía por vivir, pero con un poco de suerte irán cayendo poco a poco:

  1. Entrar en Santa Sofía: la basílica del emperador Constantino fue un sueño hecho realidad, el poder entrar en ella y que se aparezca de repente esa gran cúpula que parece sostenerse en el aire fue una auténtica maravilla. Su grandiosidad y pensar en toda la historia que ha visto (Constantino, los emperadores, la caída del imperio, la toma de Constantinopla…) te deja sin palabras, igual que los impresionantes mosaicos que recuerdan la grandeza de un imperio ya desparecido. De la misma forma, tampoco tiene precio la vista desde el exterior, cuando miras hacia la izquierda y ves Santa Sofía, y al mirar hacia la derecha ves la Mezquita Azul, rivalizando con ella.

             Santa Sofía

  1. Caminar por la Gran Muralla: de pequeño uno se quedaba pensando como era esa muralla de miles de kilometros construída para evitar las invasiones de las tribus de las estepas. Pues sí, es enorme, grandiosa, inmensa… Uno se queda sin calificativos cuando la ve (y sin fuerzas después de recorrer un trozo de sus subidas y bajadas). Pero nada como contemplar las vistas desde ella y ver como su silueta se pierde entre las montañas para darse cuenta de la grandeza de China y de su larga historia.

            Gran muralla, Mutanyu

3. Entrar en la Ciudad Prohibida: atravesar Tiann´amen, cruzar la puerta de la ciudad prohibida y entrar en el primero de los grandes patios supone poder entrar en un mundo prohibido durante siglos a la mayoría de los mortales (aunque ahora lo están compensando los miles de chinos que la visitan todos los días). Pese a la cantidad de gente que hay a todas horas uno se siente un privilegiado al poder visitarla y es capaz de imaginársela con la corte del emperador y con las intrigas que se desarrollaron en ella de los eunucos, las concubinas y los funcionarios imperiales.

              Ciudad Prohibida

4. Contemplar el Taj Mahal: quizás sea el único monumento del mundo que por más que lo hayas visto en la tele o en fotografías te parece más impresionante todavía en directo. ¿Que quereis que os diga? Que uno da gracias por haber podido contemplarlo y que me dolió realmente dejar de contemplarlo cuando salí del recinto, cosa que alargue todo lo que pude. Solo os digo una cosa: no creo que exista monumento construído por el hombre más hermoso en el mundo. Suena cursi, es cierto, pero es verdad. Y no hay que perderse la espectacular vista que hay del Taj desde el otro lado del río Yamuna, donde puedes contemplarlo con tranquilidad y en silencio.

Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra

 5. Pasear por Delfos: tal vez sea la tranquilidad que transmite, o el silencio que parece rodear a su paisaje pero Delfos tiene algo que me impresionó. Frente al Partenón de Atenas, lleno de turistas y de follón a todas horas, Delfos, aunque también es muy visitado por los turistas, lo asocio al silencio, a pequeños templos rodeados de olivos, que recuerdan una época pasada y que le dejan al que pasea por ellos una impresión de tristeza y de melancolía. No hay grandes monumentos pero todo desprende una sensación de grandeza pasada que parece que nos está contemplando mientras paseamos.

  oraculos de delfos

6. Los arrozales del espinazo del dragón en Longsheng: contemplar las verdes terrazas de arroz en el pueblo chino de Longsheng es un espectáculo único. Lo mejor es quedarse a dormir en el pueblo y poder contemplarlos en solitario por la mañana antes de que lleguen las excursiones de turistas. Un paisaje idílico, una sorpresa que refleja la combinación, esta vez afortunada de la actividad del hombre y de la naturaleza.

           SAMSUNG

7. Ver los guerreros de Xi´an: Uno puede haber leído mucho sobre ellos pero otra cosa muy distinta es ver la gran fosa con miles de ellos alineados en perfecto orden desde hace miles de años, guardando a su emperador para la eternidad.

Guerreros de Xi´an Y quedan muchos más, el coliseo y el foro en Roma, la ciudad vieja de Praga, la Capadocia en Turquía, el Templo del Cielo en Pekín, los osos panda en Chengdu… y muchos más esperando a que esta lista se pueda hacer un poco más larga.

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