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BAYON, ALGUIEN NOS ESTA MIRANDO

El templo de Bayón es una de esas imágenes icónicas que los que nos encantan las civilizaciones antiguas tenemos siempre en mente, con esas enigmáticas caras que nos observan desde todos lados y que aún hoy en día no se sabe a ciencia cierta a quien representan. Desde el momento en que decidimos visitar el recinto de Angkor el Bayón era uno de los lugares que nos hacía más ilusión visitar.

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ETAPA 12: JODHPUR

Kamal nos recogió a las 9 y como le habíamos dicho que necesitábamos cambiar dinero llamó a un amigo suyo que se presentó en 5 minutos y nos hizo un cambió estupendo. Lo primero que íbamos a ver hoy era el Mehrangarh Fort, la impresionante fortaleza que domina la ciudad de Jodhpur, la ciudad azul, según subíamos hacia ella podíamos ver ya las casas azules y multitud de cometas que dirigían los niños desde los tejados de sus casas. Parece ser que ese día era fiesta y no había colegio.

Nos sacamos las entradas y cogimos la audioguía en español (va incluida en el precio de la entrada) y nos tiramos toda la mañana viendo la fortaleza que es enorme. Las audioguías están muy bien y dan una explicación muy completa sobre la fortaleza, su historia y Jodhpur. Había bastantes turistas indios y algunos occidentales, pero nada agobiante y pudimos verla muy a gusto. Como en muchos palacios de la India, los guardias y vigilantes se ofrecen amablemente a sacarte una foto, eso sí, después no se cortan en pedirte que les des algo de pasta a cambio. Una de las cosas más curiosas es que siguiendo la audioguía llegamos a un número donde había un hombre sentado y fumando con una pipa de agua que forma parte del recorrido oficial, se ve que lo tienen allí sentado todo el día para los turistas.

Tras acabar de ver la fortaleza fuimos a ver el cercano Jaswant Tada, la monumental tumba de mármol blanco de uno de los marahas de Jodhpue, y que está muy cerca de la fortaleza. Allí acabamos de cháchara con un simpático estudiante de ingenería , que quería saber de donde éramos y que quería saber como se escribían nuestros nombres. como ya era hora de comer, Kamal nos llevó a un bonito restaurante en un jardín. Por fuera no parecía gran cosa pero por dentro estaba muy bien, y allí nos encontramos con otros turistas que andaban por la fortaleza. Se ve que los chóferes llevan a todo el mundo a los mismos lugares.

Después de comer fuimos a visitar el Umaid Bhavan Palace, el gran palacio construido a mediados del siglo XX por el maharaha de Jodhpur y que hoy en día es un hotel del lujo (si lo buscáis por internet hay una habitación que cuesta 3000 euros la nocha). No se puede visitar todo, solo una mínima parte, con una exposición sobre el maraha y la construcción del palacio, pero aún así merece la pena ver ese monumento al lujo. Parece ser que el maraha lo construyó para dar trabajo a la población, pero digo yo que también podía haber hecho hospitales y carreteras, que sería más productivo.

Para terminar el día fuimos a la zona del Sardar Bazar, la zona del mercado de Jodhpur, pero ya estaba un poco de recogidad, aunque seguía habiendo muchísimos puestos de fruta, verduras, ropa… Esquivamos a todos los que intentában vendernos de todo y tuvimos cuidado con las mochilas porque parece que había bastantes niños que como te descuidaras te robaban sin que enteraras, según nos dijo Kamal. Nosotros no compramos nada, y además el olor era nada más que regular, porque había bastante basura, así que como ya estábamos cansados y al día siguiente había que madrugar bastante nos fuimos para el hotel a cenar.

ETAPA 11: HACIA JODHPUR (RANAKPUR)

Hoy nos íbamos de Udaipur, a las 8:30 nos esperaba Raj, nuestro nuevo conductor, para iniciar el viaje por el Rajasthan. Nos estaba esperando a la puerta del hotel, pero no podía venir con nosotros porque tenía un ojo mal por culpa de un insecto de la zona de Kahuraho, así que nos presentó a Kamal, el que sería nuestro conductor, y con el que pasamos buenos ratos durante nuestro viaje. Le pagamos a Raj el viaje y quedamos en que nos veríamos en Jaipur, su ciudad, porque nos invitaba esa noche a cenar con su familia. Nos habìamos decidido por Raj porque nos ofrecía un buen precio y porque además hablaba español pero estuvimos estupendamente con Kamal, que solo chapurreaba algunas palabras pero era un chaval majísimo con el que hicimos muy buenas migas.

Como una de las cosas que ibamos a ver era Ranakpur y el templo no abría hasta las 12 del mediodía nos desvíamos para visitar la fortaleza de Kumbhalgarh, una de las más grandes del Rajasthan. El camino en sí ya fue espectacular, porque íbamos siempre ascendiendo por una zona preciosa muy verde y frondosa. La lástima fue quue cuando llegamos a la fortaleza, que es enorme, había una espesa niebla que hizo que no pudieramos contemplar unas estupendas vistas de toda la zona.

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Seguimos el viaje y a eso de las 12:30 llegamos a Ranakpur, que como es un templo jainista no se puede entrar en él con ninguna prenda de cuero, ni tampoco con pantalón corto los hombres ni falda que no llegue hasta los tobillos las mujeres. De todas formas se puede alquilar en las taquillas un pantalón para ponerse y salir del apuro. Ranakpur es una auténtica pasada, columnas y más columnas talladas de mármol blanco y que forman un lugar mágico, con elefantes de mármol y techos tallados con unos detalles impresionantes. Había bastantes turistas, pero todo el mundo estaba silencioso, parecía que a todos les había impresionado el lugar.P1000556.1P1000563P1000533P1000555P1000557P1000545P1000556

Cuando salimos Kamal nos llevó a comer a un restaurante cercano, donde ya se iban un grupo de españoles que acababan de comer. Era buffet y no es que hubiera mucha variedad, aunque como iban occidentales tenían ¡patatas asadas!, eso sí, con monda. Mientras comíamos llegó otra pareja de chicos españoles y estuvimos un rato charlando con ellos. El chico llevaba fatal lo de la comida porque le había producido llagas en la boca y ya no sabía que comer para no ponerse peor con el picante.

Después de comer, seguimos hacia Jodhpur, fue una auténtica paliza porque aunque no había demasiados kilometros de distancia la carretera estaba muy mal y estaba llena de camiones, con lo que tuvimos que ir casi a 40 km/hora todo el camino. Llegamos a las 19:30 y ya era noche cerrada, encima nuestro alojamiento (Mandore guest house) estaba fuera de la ciudad, a 7 km, y tuvimos que dar unas vueltas hasta dar con él. Son unos coquetos bungalows (35 euros la noche), con un bonito jardín, aunque lo malo es que quedaba fuera de la ciudad, así que cenamos en el pequeño restaurante y quedamos con Kamal para el día siguiente.

ETAPA 10: VISITANDO UDAIPUR

Hoy íbamos a dedicar el día a visitar Udaipur por nuestra cuenta. Como en nuestro hotel no teníamos el desayuno cruzamos el puente peatonal del lago hacia el centro de la ciudad, previo paso por una calle llena de basura y desayunamos en el café Namasté un estupendo café con un croissant y nos fuimos a ver el palacio

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En 10 minutos estábamos en la puerta, sacamos las entradas, esquivamos a un montón de “guías”, cogimos una audioguía en español y entramos. Nos llevó casi toda la mañana ver el palacio porque es enorme y eso que hay una parte que ahora es un hotel de lujo y no se puede visitar. Nos gustó mucho, es una pasada todo el lujo con que vivían ahí los marahas hasta no hace mucho tiempo y tiene unas estupendas vistas del Lake Palace y del lago.

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Cuando salimos nos tomamos un café en la terraza del patio del palacio, era carillo para la India, aunque al cambio costaba lo mismo que un café en España.

Al salir visitamos un par de templos que están casi a la entrada del recinto del palacio. Estaban ya cerrados pero un paisano que estaba allí nos los enseñó por fuera y pudimos ver todas las tallas de mármol  que tenían.

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Como era la hora de comer comimos cerca del palacio y después bajamos hacia el lago. Muy cerca de él está el museo de artesanía y folklore, en un antiguo palacio. La entrada es muy barata y merece la pena verlo, no tanto por lo expuesto como el palacio en sí, que perteneció a un ministro importante del maharaha de Udaipur. El edificio está un poco hecho polvo pero es muy bonito y además tiene habitaciones muy parecidas a las del palacio del Maharaha, totalmente recubiertas de espejos y cristales, pero aquí, a diferencia del palacio del maharaha, sí puedes entrar en ellas y tocar todo porque no hay nadie vigilando. También hay que destacar la gran sala llena de marionetas típicas del Rajasthan, que reproducen a guerreros, princesas, elefantes y a la corte real.

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Al salir nos tomamos algo en un café que está casi enfrente, allí estuvimos un rato viendo pasar las vacas, en compañía de unas japonesas que se habían quedado fritas en una mesa, y como tenía wifi aprovechamos para darle un poco al guasapp y dar señales de vida con la familia.

Nos fuimos a sacar unas fotos por toda la zona del lago, viendo como las mujeres lavaban la ropa y los crios se zambullían en el lago, aunque haciendo maravillas para que no salieran algunos de los montones de basura distribuidos por todos lados.

Esa noche cenamos en la terraza de un hotel cerca del nuestro, con unas vistas muy buenas del lago Pichola, Como ya teníamos el estómago regular nos pedimos unos rollitos de primavera,  pero no hubo suerte, les habían echado guindilla en el relleno, así que a seguir sufriendo.

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ETAPA 9: UDAIPUR

Volamos hacia Delhi (4 horas de vuelo) y tras comer en el aeropuerto cogimos el avión para Udaipur (1 hora). Al llegar cogimos un taxi en el puesto de taxis de prepago para ir hacia el hotel. El aeropuerto está bastante lejos y nos llevó más de media hora llegar al hotel, que está al otro lado del lago Pichola, justo enfrente del palacio de Udaipur. Nuestra primera impresión del norte es que había muchas más vacas que en el sur y que la gente parecía algo más pobre, además de que había más basura que en el sur. Como ya empezaba a anochecer estuvimos un rato en los bonitos jardines del hotel y nos dimos una vuelta por los alrededores del lago.

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En nuestro lado del lago había varios hoteles, la mayoría con restaurantes con vistas al lago en la azotea, pero vimos uno, el Ambrai, con un bonito restaurante en una terraza pegada al lago y nos quedamos para cenar. Estaba bastante lleno pero quedaba una mesita y pudimos quedarnos. Las vistas del lago y del palacio de la ciudad era espectacular y aunque era algo caro y la comida no era muy abundante merecía la pena por las vistas.

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Eso sí, rapidito de vuelta para el hotel porque nuestro estómago estaba empezando a recordarnos que estaba ahí y que estaba bastante hartito de comida india.

IMÁGENES DE INDIA