Archivo de la categoría: RAJASTHAN

JAIPUR, LA CIUDAD ROSA

Jaipur es una de las joyas del Rajasthan, un estado indio caracterizado por sus fabulosos palacios, sus fortalezas inexpugnables y por un pasado que evoca marahas, riquezas y aventuras, lo cual nos permite imaginarnos lo que nos ofrece la ciudad.

¿Qué no nos podemos perder?

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Alquilar coche con conductor en India

Cuando uno empieza a preparar su viaje a la India hay una primera cuestión que hay que decidir, ¿cómo lo vamos a hacer? ¿Por nuestra cuenta o tour organizado? Nosotros no somos de tour organizado en autobus y aguantando todos los días a algún pesado o al gracioso del grupo, nos gusta parar donde queramos, el tiempo que queramos e ir solos (sí, tenemos un punto de asociales, lo reconocemos).
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Ranakpur, el bosque de piedra

El jainismo es una religión creada en el siglo VI a.C, y su doctrina defiende la necesidad de realizar esfuerzos para encaminar el alma hacia una conciencia divina y la liberación La defensa de toda vida, ya sea humana o animal es la base del jainismo. La vida humana se valora como una oportunidad única y rara para alcanzar la iluminación. Matar a una persona o a un animal es considerado por el jainismo como el peor pecado que se puede cometer. Es por eso que los jainistas son totalmente vegetarianos. Seguir leyendo Ranakpur, el bosque de piedra

Chand Baori

Casi a medio camino entre Jaipur y Agra, a punto de dejar el Rajastán y de entrar en Uttar Pradesh, llegamos a Abhaneri, un pequeño lugar donde no parece haber nada de interés. Nos cruzamos con grupos de niños que vuelven del colegio perfectmente uniformados y que nos saludan con una preciosa sonrisa como todos en la India. Entonces Kamal, nuestro chofer, nos avisa de que ya hemos llegado, estamos delante de lo que parece un pequeño templo, unas capillas que esconden tras ellas una de las muchas maravillas que hay en la India, y que en cualquier otro lugar del mundo sería uno de los principales atractivos turísticos de cualquier país, pero aquí, con el riquísimo patrimonio de la India, pasa muchas veces inadvertido: el Chand Baori. Seguir leyendo Chand Baori

ETAPA 18: DELHI

Empezamos el día yendo a ver el complejo donde se encuentra el Qutub Minar, a 3 paradas de metro de nuestro hotel esta la estación de Qutub Minar y desde ahí cogimos un tuktuk que nos acercó a la entrada del complejo, por donde están diseminadas las ruinas de las primeras mezquitas erigidas en la India. No se conserva mucho en pie, aunque por lo poco que queda pudimos imaginarnos la maravilla que debió de ser ese lugar. Lo mejor es el propio Qutub Minar, el enorme minarete de ladrillo rojo y arenisca que se conserva de pie, con sus magníficas inscripciones grabadas. Poca sombra hay en el recinto así que nos achicharramos porque el sol pegaba de lo lindo.

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Cuando salimos cogimos el metro y fuimos a ver el parque donde fue incinerado Gandhi. El lugar no tiene mucho que ver, tan solo una sencilla plataforma de mármol negro con flores, pero merece la pena visitarlo por la gran carga simbólica del lugar. Había gente, pero todo el mundo guardaba un respetuoso silencio. Nos sacamos las fotos de rigor con las familias indias que querían fotos con nosotros y que nos lo pidieron amablemente y después teníamos intención de visitar el cercano museo de Gandhi, pero resulta que era lunes y estaba cerrado, así que no pudo ser. Nos dio rabia porque hubiera sido mejor ir ahí el día anterior en lugar del museo nacional.

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Nos bajamos un par de botellas de agua para nuestros deshidratados cuerpos y cogimos un tuk tuk que nos dejo en pleno Old Delhi , delante del fuerte rojo, que claro, como era lunes tampoco pudimos visitar por estar cerrado. De todas formas por fuera es impresionante, con la gran puerta de Lahore. Esa zona es un caos abarrotado de gente y puestos, y es una de las zonas de la India donde más nos agobiaron los vendedores y conductores de tuktuk. Fuimos andando desde ahí hasta la gran mezquita, mientras soportamos durante 15 minutos el acoso de un pesado conductor de ciclorickshaw que se empeñaba, gritándonos casi al oido, que fueramos con él, que era una mala zona, que había mala gente (supongo que lo decía porque eran musulmanes), nosotros que no gracias, y el tio insistiendo, hasta que ya nos harto un poco y le dijimos que nos dejara, que queríamos ir andando. Como el tio seguía sin entrar en razones, tuvimos que meternos por entre los puestos para librarnos de él.

Por fin llegamos a la gran mezquita, con sus enormes cúpulas, pero como era la hora del rezo tuvimos que esperar sentados en las escaleras junto a otros turistas occidentales. Lo que sucede es que nos encontramos de frente con algo que ya había leído, la mala educación de los musulmanes que controlan el acceso. Aunque llevaras algo para cubrirte las piernas o la cabeza, tenías que ponerte lo que te daban ellos y pretendían cobrarnos 350 rupias por cada cámara que llevaras, si llevas una y la del móvil eran 700 rupias. Nosotros le dijimos que no íbamos a sacar fotos y que no teníamos que pagar, pero nos dijeron de muy malos modos que no. con su mala educación se nos hincharon un poco las narices y le dijimos que entonces no íbamos a entrar y nos quitaron de muy malos modos las telas que nos habían colocado. Lo mismo paso con el resto de los turistas que estaban allí y la mayoría también decidieron no entrar, porque creíamos que era ya un abuso. Así que nos contentamos con rodearla y verla por fuera.

La zona nos estaba resultando ya un poco agobiante, ya que además era la hora de salida del colegio y todo se colapsó con un montón de tuk tuks que llevaban a 7 u 8 niños cada uno a sus casas. Por fin conseguimos un tuk tuk libre, que nos llevó a Conaught Place, allí comimos muy bien en un restaurante de comida tailandesa y japonesa donde ponían unos platos enormes y nos pusimos hasta arriba de langostinos en tempura.

Como una de las espinitas de nuestro viaje era no poder acercarnos a Amritsar nos acercamos a ver el principal templo sij de Delhi, construido a imitación del Templo Dorado de Amritsar. Sin duda el templo de Amritsar debe der ser impresionante y éste solo una copia pero aún así merece la pena acercarse porque es muy bonito. El recinto está impecable, límpisimo, tienen una consigna muy bien montada donde dejas tu calzado y cestas con pañuelos para que tanto hombres como mujeres se cubran la cabeza al entrar en el templo. El interior del templo es un continuo ir y venir de gente que entra para realizar sus ofrendas de flores y para rezar unos momentos. Lo que uno encuentra en en el centro, en el lugar de honor es el libro sagrado sij, custodiado por varios miembros de la comunidad que están sentados junto a él, mientras se van turnando grupos de músicos y cantores que le dan un ambiente muy especial al templo. Nosotros nos sentamos en una esquina y estuvimos un buen rato disfrutando de la tranquilidad del templo, de la música y viendo el ir y venir de sijs, todos con su turbante preceptivo y algunos con el puñal tradicional.

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Cuando salimos decidimos ir a ver el templo Lakshmi Narayar, un templo hindú moderno que parece ser el exponente de la arquitectura religiosa hindú moderno. El templo estaba a unos 20 minutos andando del templo sij, así que allá fuimos. Nos encontramos con un gran templo, construído por un rico industrial y que fue inaugurado por Gandhi, donde se aceptaba a todo el mundo, independientemente de la casta a la que pertenecieran. El templo recuerda más a una iglesia moderna, con sus capillas y altares que a un templo hindú, aunque con Vishnu y Krishna e vez de la virgen y Jesús. No se puede entrar con cámara de fotos, ni con zapatos, claro, el guardia de seguridad nos llevó a una sala donde había taquillas para poder dejarlos, junto a la tienda del templo, y cuando salimos lo recogimos. El guardia en voz baja nos dijo que teníamos que pagarla. No recuerdo cuanto pero era bastante, y nos dio mala espina que nos lo dijera además en voz baja para que nadie le oyera, vamos que nos pareció que quería sacarnos la pasta, así que le dimos algo, pero no tanto como pedía y el tío por supuesto no protestó.

Como ya anochecía nos fuimos para el hotel, cenamos algo allí y a dormir,que al día siguiente nos íbamos a Varanasi.

ETAPA 17: DELHI

A las 8: 30 de la mañana arrancamos para Delhi. Son 200 km y hay dos opciones: 4 horas por carretera india normal o 2 horas por la moderna autopista de peaje inaugurada hace poco. Le dijimos a Kamal que preferíamos ahorrar tiempo e ir por la autopista, pero que no se preocupara porque nosotros pagábamos el peaje, unas 600 rupias, que es carísimo para la India. Por eso la autopista estaba practicamente desierta, y es que es una autopista como cualquiera de las que nos podemos encontrar en Europa, pero inaccesible por su precio para la mayoría de los indios.

Llegamos a nuestro hotel en Delhí a eso de las 11 y nos despedimos de Kamal con mucha pena. Había sido un estupendo compañero de viaje y lo habíamos pasado muy bien.

Nuestro hotel,, el Astan Sarovar Portico, un hotelito pequeño pero moderno y como un 4 estrellas español por dentro, no estaba muy cerca del centro pero teníamos la ventaja de que delante de su puerta había una entrada del metro, que nos dejaba en el centro a unas pocas paradas.

Os explico como funciona el metro de Delhi:hay que comprar una ficha que pasas por el lector del torno cuando entras y que echas en una ranura del torno cuando sales. Cuando compras la ficha tienes que decir a que estación vas, porque el precio varía en función del destino. De todas formas el metro es baratísimo y muy moderno, y una de las mejores opciones para desplazarse por la ciudad.

Resulta que cuando salimos en el centro nos encontramos con que estaba cayendo el auténtico diluvio universal. Ahí teníamos el monzón que no habíamos visto por ningún lado todavía. Estuvimos con otra gente esperando a que dejara de llover durante más de media hora pero no había forma y caía de lo lindo. Así que decidimos cambiar de planes y con la que estaba cayendo decidimos meternos en el museo nacional a ver si paraba de llover. Como en una de estas se acercó un tuk tuk, conseguimos esquivas toda el agua que inundaba la calle y llegamos al museo. Pero fue un gran error, el museo es decepcionante, se trata de un museo desangelado, pobremente iluminado, con salas que olían a orín y bastante destartaladas, sin letreros en muchas piezas… en fin, que salimos de allí pitando, aprovechando que había dejado de llover. Pasamos por delante de la puerta de la India y por las avenidas arboladas pobladas de unos monos de tamaño considerables que se paseaban por la acera, lo que hizo que cambiáramos prudentemente de acera.

Cogimos un tuktuk y fuimos a la zona de Conaught Place, la gran plaza circular que es una de las principales zonas comerciales de Delhi. Como ya era tarde allí comimos unos trozos de pizza en un pequeño local y estuvimos viendo la zona: allí se encuentran las tiendas de firmas como Adidas Lacoste y otras firmas internacionales, pero también puestecillos callejeros que venden cojines, pañuelos, pulseras y de todo, con lo que es un buen lugar para comprar cosillas y regalos.

Decidimos aprovechar lo que nos quedaba de tarde yendo a visitar la tumba de Humayun, un gran mausoleo mogol, antecesor del Taj Mahal. Se encuentra en un bonito parque, junto con la tumba del barbero del emperador y alguna más que también están en el recinto. Aquí si había bastante gente viendo el monumento, que resulta muy bonito con su combinación de mármol blanco y arenisca roja. La tumba del barbero, octogonal, está un poco más abandonada aunque conserva parte de su antiguo esplendor. Como empezaba a anochecer nos tomamos algo y nos fuimos para el hotel, que al día siguiente íbamos a visitar todo lo que nos quedaba de Delhi.

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ETAPA 16: AGRA

Tras pegarnos un buen madrugón, nos preparamos para ver el Taj Mahal. Nos comimos unas manzanas que habiamos comprado porque el desayuno aún no se había abierto en el hotel, así que desayunaríamos a la vuelta.

A los 5 minutos llegamos al lugar donde se sacan las entradas. Son las más caras de la India: 750 rupias, pero merece la pena. Te dan una botella de agua y unas fundas de plástico que te debes de poner en los pies cuando llegas a la plataforma de mármol del Taj Mahal. Desde las taquillas salen pequeños cochecillos gratuitos de 6 plazas (no hagáis caso de los ofrecimientos de los ciclorikshaw, no merece la pena) que te llevan más hasta un punto desde el que ya sigues andando unos minutos hasta que llegas a la entrada del recinto del Taj propiamente dicho. A partir de aquí no se que deciros que no hayáis leído en algún lugar o visto en la tele. Solo que el Taj es tal como os lo habiais imaginado, no os decepcionará para nada: es enorme, grandioso y muy hermoso. Nosotros tuvimos la suerte de que estaba un día de sol precioso, eso sí eran las 6:30 de la mañana y ya había 25 grados y un bochornazo tremendo. La primera imagen del Taj a través del arco de la entrada ya es una pasada, y luego estuvimos sacando fotos sacando el Taj con sus jardínes y la famosa foto en que sale reflejado en el agua del estanque, aunque para eso tuvimos que pelear duramente con las hordas de turistas que iban llegando y con algún fotógrafo indio que tenía monopolizado el sitio para sacar sus fotos de pago a los turistas.

Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra

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Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra

Mientras estábamos allí aparecieron una pareja de béticos que despegaron una bandera del centenario del Betis para sacarse una foto con el Taj de fondo, pero llegó el policía de turno y les quitó la bandera y les obligó a borrar la foto delante suya. Aunque le dijimos que era un equipo de futbol el policía que nada de nada y que no se permiten fotos de ningún tipo en el Taj Mahal con ninguna bandera. Menos mal que nosotros les habíamos sacado una también y él no lo vio, así que se lo dijimos a los béticos y luego se la mandamos por correo electrónico. Resulta que están haciendo una serie de fotos de “béticos por el mundo” y allí donde van se llevan su bandera. Luego los hemos visto por internet en Japón, Egipto… y siempre con su bandera del Betis, unos cachondos los tios.

Estuvimos casi tres horas en el recinto del Taj Mahl, no sé ni cuantas fotos sacamos pero no te cansas deadmirarlo. Sin duda es el monumento más hermoso e impresionante que hemos visto nunca. En el interior está estrictamente prohibido sacar fotos y hacen que vayas circulando para que no se apelotone la gente. Los medio guardias, medio guías, tienen pequeñas linternitas con las que apuntan a las piedras incrustadas en el mármol que brillan en la oscuridad al ser alumbradas.

Por la parte de atrás hay unas bonitas vistas del río Yamuna, aunque también puedes ver como el recinto por el lado del río está vallado y alambrado para prevenir posibles ataques terroristas, aunque eso a los monos no parece importarles, porque había unos cuantos pululando por ahi.

A eso de las 9:30 y con gran pena salimos del recinto y nos fuimos a desayunar al hotel, que estábamos muertos de hambre.

Una vez repuestos nos fuimos a ver el fuerte de Agra, una recinto enorme de color rojo, que es al mismo tiempo fortaleza y palacio y el lugar donde el Sha Jahan pasó sus últimos años encerrado por su hijo, contemplando el Taj Mahal. Es un recinto enorme, así que comprad agua antes de entrar porque dentro no hay donde hacerlo. Nosotros no lo hicimos y casi nos da algo con el calor que hacía. El fuerte tienen unas bonitas vistas del Taj y el río Yamuna, además de bonitos patios y recintos construidos para el disfrute de la corte.

Fuerte de Agra
Fuerte de Agra
Fuerte de Agra
Fuerte de Agra
Fuerte de Agra
Fuerte de Agra

Cuando salimos de visitarlo nos fuimos a comer a un sitio cercano, y ya por la tarde visitamos la tumba de Itimad, también conocida como el Baby Taj, construida como él, toda de mármol y a la orilla del río, aunque de menor tamaño y menos detalles ornamentales. De todas formas es preciosa y además había muy poquita gente viéndola, con lo que pudimos sacar fotos a nuestras anchas.

Tumba de Itimad, Agra
Tumba de Itimad, Agra
Tumba de Itimad, Agra
Tumba de Itimad, Agra

Luego Kamal nos llevó al otro lado del río para que pudieramos sacar fotos del Taj desde ese lado. Existen unos jardines de pago desde donde también se pueden sacar fotos, pero si no entras en ellos y sigues el camino que va hasta el río puedes sacar unas fotos chulísimas y totalmente solos del Taj al otro lado del río. Dicen que el Yamuna está muy contaminado aunque a mí no me lo pareció, aunque supongo que solo es eso, apariencia, pero las fotos quedan muy bonitas, la verdad.

Taj Mahal, Agra
Taj Mahal, Agra

Como aún nos quedaba algo de tarde le dijimos a Kamal que nos acercará hasta la mezquita de Agra. Él no la conocía, porque parece que los hindúes no sienten mucho aprecio por los monumentos musulmanes y no sabía muy bien por donde quedaba, pero tras preguntar un par de veces dimos con ella en el casco antiguo de Agra, en la zona del mercado. Agra es una ciudad con el 50% de su población musulmana, pero su gran mezquita está un poco hecha polvo. Cuando entramos en el recinto un hombrecillo nos dio unas prendas para cubrirnos las piernas, aunque como ya os he dicho las mezquitas no son cerradas, sino que son abiertas, siendo los lugares de oración el gran patio al aire libre. El hombre nos fue explicando un poco su historia, mientras nos quemábamos las plantas de los pies en el suelo abrasado por el sol. La mezquita está hecha polvo y necesita una buena restauración, aunque el hombre nos dijo que el gobierno solo se preocupa de los monumentos hindúes y que no cuidan los musulmanes. Le dimos un “donativo” de 200 rupias para la mezquita y de ahí nos fuimos a una tienda de mármol, de las que abundan en la ciudad, porque queríamos comprarnos alguna cosilla de recuerdo. Finalmente nos compramos un elefantito bastante pesado de mármol con piedras incrustadas con la técnica del Taj Mahal. Como ya eran casi las 7 decidimos volver al hotel, disfrutamos un poco de su piscina, totalmente vacía, y nos refrescamos. Para cenar habíamos quedado con Kamal. Al día siguiente llegábamos a Delhi y nos despedíamos de él, así que íbamos a cenar juntos porque queríamos invitarlo como agradecimiento por su simpatía. Fuímos a un restaurante que conocía él y pasamos una cena muy agradable, aunque para él un poco insípida porque en atención a nosotros había pedido que nos pusieran platos con pocas especias, el pobre no disfrutó mucho de la cocina.