INDIA: TAMIL NADU: ETAPA 2: KANCHIPURAM

DÍA 2: KANCHIPURAM

Nuestro conductor nos recogió a las 10 de la mañana. Ese día nuestro destino era Kanchipuram, famosa por sus templos y por su seda. Por el camino empezamos a ver una de las cosas que nos llamó la atención en todo el viaje: una gran cantidad de niños dirigiéndose al colegio. Siempre impolutos con sus uniformes aunque los vieras salir de auténticas chabolas.

Por el camino visitamos un templo moderno dedicado a Hanuman, el dios mono, y cuando llegamos a Kanchipuram (unas 2 horas desde Mamallapuram) visitamos varios templos de la ciudad, con sus llamativas gopuram o puertas monumentales. Primero vimos el templo Kailsanatha y después el templo Ekambareshvara en cuyo centro hay un patio con un mango sagrado que se supone que tiene miles de años de antigüedad y que está situado en una pequeña plataforma.nos impresionaron bastante, aunque resultaron ser de los más pequeños que veríamos en el viaje. Siempre hay que descalzarse para entrar en los templos, suele haber un hombre que te cuida los zapatos y al que hay que darle algo al salir. Nosotros dábamos 10 rupias (12 céntimos) aunque nos fijamos que los indios daban menos.

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Nuestro conductor nos acabó llevando a la consabida tienda de seda con la disculpa de que vieramos como se elaboraban los saris en los telares. No nos importó porque resultó entretenido y acabamos comprando unas cositas y charlando con unos italianos que también habían acabado allí.

Después fuimos a nuestro hotel y comimos en él. En el sur de la India tienes dos opciones, o comes e un puesto de la calle o si quieres comer en un restaurante tienes que hacerlo en el hotel porque son los únicos que hay. Suele haber buffet y comimos por 9 euros los dos todo lo que pudimos (y lo que nuestro estómago aguantaba). Por la tarde dimos una vuelta por las calles pero eran un auténtico caos de motos, coches y puestos, aunque ahora con la perspectiva de lo que veríamos más adelante no era para tanto, jeje. Se notaba que todavía era nuestro segundo día en la India.

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INDIA: ETAPA 1: DELHI-CHENNAI-MAMALLAPURAM

SUR DE LA INDIA: TAMIL NADU

DÍA 1: DELHI-CHENNAI-MAMALLAPURAM

Después de muchas vueltas, de mucho pensar el recorrido y de cambiarlo muchas veces por fin estábamos listos para empezar nuestro viaje por la India. Nuestra intención era tener una visión global de la India en 3 semanas, aunque eramos conscientes de que eso es totalmente imposible, pero por eso queríamos conocer un poco del sur de la India recorriendo Tamil Nadu durante una semana y después ya hacer el típico recorrido por el norte, con el Rajasthan, Delhi y Varanasi.

Volamos con Turkish Airlines desde Madrid, haciendo escala en Estambul, ciudad que ya conocíamos y que nos encanta, por lo que aprovechamos para pasar un día en ella, porque nuestro vuelo llegó a Estambul a las 23:00 horas y salíamos para Delhí a las 19:00 horas del día siguiente.

Tras dar una vuelta por Santa Sofía, la mezquita azul y pasear y comer por la zona del puente Galata ya estábamos listos para empezar nuestra aventura por la India.

Después de un estupendo viaje con Turkish Airlines llegamos al aeropuerto de Delhi a las 4:30 de la mañana pero aquello parecía hora punta. Ese aeropuerto no duerme nunca porque la mayoría de los vuelos de Europa llegan de madrugada y estaba todo lleno de gente. Tras pasar el control del visado, nos dispusimos a esperar a que saliera nuestro vuelo para Chennai a las 10:30 de la mañana. Como volábamos con Air India no teníamos que cambiar de terminal, la 3. Así que nos fuimos a un café con unos cómodos sofás y nos pasamos un par de horas allí tirados tranquilamente viendo al personal por el aeropuerto. Curioseamos un poco por las tiendas y a eso de las 7:30 decidimos ir a la zona de salidas para facturar y sacar las tarjetas de embarque.

Os cuento como funcionan los aeropuertos indios: solo pueden entrar en ellos los viajeros, a la entrada tienes que enseñar tu reserva, así que es indispensable llevarla impresa o sino no pasas. Nosotros tuvimos que enseñarla para poder pasar del piso de Llegadas al piso de Salidas, pero al entrar nos encontramos con una sala con asientos separada de la terminal donde se factura. Allí había un montón de gente sentada y tirada en el suelo esperando para acceder a la terminal porque solo te dejan pasar cuando faltan menos de 6 horas para que salga tu vuelo. Como era nuestro caso pudimos pasar, facturamos enseguida y tras un vuelo de 3 horas llegamos a Chennai. Allí nos esperaba nuestro conductor con un representante de la agencia de coches, le pagamos el viaje y salimos hacia Mamallapuram, a 60 km de Chennai. Por el camino ya tuvimos nuestro primer contacto con la India real: vacas, perros, basura y un poco de caos de tráfico. Charlamos un poco con Guna, nuestro conductor, un hombre muy majo y con el que estuvimos muy a gusto durante el viaje.

Nada más llegar a Mamallapuram, que es un pueblo pequeño, nos llevó a ver sus famosos templos, patrimonio de la humanidad. Nosotros estábamos un poco hechos polvo por el viaje, pero queríamos también aprovechar el tiempo así que allí fuimos. Primero fuimos a visitar el templo de la orilla, situado cerca de la playa, espectacular y con bastantes turistas indios y casi ningún occidental. Eso sí, eramos el centro de todas las miradas, allí llamaba más la atención nuestra piel blanca que un camello en el polo norte. Los recintos de los templos están muy cuidados y muy limpios, en contraste con el exterior, y eso unido a que las entradas para los indios son muy baratas hace que haya bastante gente.

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Nos gustó bastante el templo y a continuación fuimos a ver los 5 rathas, unos espectaculares templos excavados en piedra. Esos sí que estaban llenos de gente, era casi imposible sacar una foto sin que saliera alguien por el medio. Desde el principio nos llamó la atención el colorido de las ropas indias y la cantidad de niños que hay por todas partes, hay muchos indios haciendo turismo con sus hijos, parejas muy jóvenes con bebés.

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A continuación fuimos a ver el relieve de la penitencia de Arjuna, un gran relieve esculpido en la roca y que estaba casi en la calle de al lado. Era mucho más grande de lo que imaginábamos, lo que pasa es que pasan los coches por delante y es difícil sacarle una foto sin que se cruce alguno.

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Como ya estábamos cansados nos fuimos para nuestro hotel el Mamalla Heritage, que era bastante más cutre de lo que parecía en las fotos. Cenamos en el restaurante vegetariano del hotel y a dormir que estábamos hechos polvo del viaje.

Itinerario definitivo por India

 

Le hemos dado mil vueltas y lo hemos cambiado veinte veces. Al principio solo íbamos al norte pero al final combinamos norte y sur, así que atendiendo a precios de aviones y conexiones éste será nuestro recorrido en agosto de 2013.

DIA 1: Madrid-Estambul: 18:05-23:00

 

DIA 2: Estambul-Delhi:19:55

 

DIA 3: 4:20: Llegada a Dehli. Delhi-Chennai-Mamallapuram

 

DIA 4: Mamallapuram-Kanchipuram

 

DIA 5: Kanchipuram-Puducherry.

 

DIA 6: Puducherry-Tanjore-Trichy

 

DIA 7: Trichy-Madurai

 

DIA 8: Madurai

 

DIA 9: Madurai-Chennai

 

DIA 10: Chennai-Udaipur

 

DIA 11: Udaipur

 

DIA 12: Udaipur-Ranakpur-Jodhpur

 

DIA 13: Jodhpur

 

DIA 14: Jodhpur-Jaipur

 

DIA 15: Jaipur

 

DIA 16: Jaipur-Agra

 

DIA 17: Agra

 

DIA 18: Agra-Delhi

 

DIA 19: Delhi

 

DIA 20: Delhi-Varanasi

 

DIA 21: Varanasi

 

DIA 22: Varanasi-Delhi.

 

DIA 23: Delhi-Estambul: 6:05-10:25. Estambul-Madrid:14:40-17:05

 

Botiquín para la India

El 8 de agosto nos vamos 22 días a la India y para ir bien prepararados nos vamos a llevar este botiquín:

2 cajas de Fortasec (también me vale el Citrocil)
1 caja de paracetamol
1 caja de ibuprofeno
1 caja de amoxicilina/ácido clavulánico (lo he usado en caso de emergencia directamente sobre heridas infectadas)
1 caja de Biodramina con cafeína
1 caja de Polaramine ( moscas)
1 caja de Aspirina granulada (sin agua)
Glucosa en sobres bebibles
Colirio antibiótico (o Liquifilm en su defecto)
Terramicina (pomada antibiótica)
1 caja de compeed ampollas
1 caja de tiritas
Desinfectante en spray Hansaplast (del que hace una película transparente)
Relec Extrafuerte
Spray solar protección extrema
After-sun

¿Alguna sugerencia más?

El museo de Pérgamo, Berlín

El museo de Pérgamo es uno de los grandes museos de Europa, junto con El Prado, El Louvre, el British Museum y el Ermitage.

Se encuentra situado en la isla de los museos, en el centro de Berlín y su principal reclamo es el impresionante altar de Pérgamo, arramblado enterito por los alemanes. De hecho si uno va a visitar hoy Pérgamo, en la actual Turquía, no se encontrará gran cosa porque lo más interesante está en Berlín. Nuestra visita al museo se produjo porque hacíamos una escala en Berlín de 7 horas, por lo que decidimos aprovecharlas visitándolo y dando una vuelta por Berlín. Para ganar tiempo cogimos un taxi desde el aeropuerto que nos cobró 25 euros hasta la puerta del museo. También existe una línea de autobús que desde el aeropuerto te deja muy cerca del museo. Fue lo que utilizamos nosotros para volver al aeropuerto.

Exterior del muso

Cuando llegamos había una cola considerable pero avanzaba con bastante rapidez y  no tardamos mucho en comprar las entradas. Tras sacar la entrada y acceder al edificio, lo primero que nos encontramos es la gran sala donde está el altar de Pérgamo, de dimensiones colosales. Realmente no se trata de todo el altar, sino tan solo de la fachada. A lo largo de las paredes opuestas de la sala se encuentran expuestos frisos del altar. Como el altar es tan grande no importa realmente que haya mucha gente en la sala porque hay altar para todos.

Museo de PérgamoRelieves del altar

A la izquierda del altar nos encontramos con otra gran sala donde está otra de las estrellas del museo: la gran  puerta del mercado de Mileto, que también se trajeron piedra a piedra desde Turquía. En Mileto solo dejaron el teatro griego y 4 columnas aisladas en medio del campo. De hecho es un poco descorazonador si os acercáis hasta allí (nosotros lo hicimos en nuestro viaje por Turquía, echadle un vistazo). La puerta del mercado nos permite hacernos una idea de la grandiosidad de la ciudad de Mileto en la antigüedad. Como curiosidad comentaros que la puerta estuvo a punto de ser destruida por un bombardeo aliado en la 2ª Guerra Mundial, pero por suerte una bomba cayo delante de ella y no sobre ella.

Puerta del mercado de  Mileto

Una vez que dejamos las salas del arte griego, podemos pasar a ver la otra gran atracción de este museo: la puerta de Istar de las murallas de Babilonia, descubierta por los alemanes y llevada allí ladrillo a ladrillo. ¿En una palabra? Impresionante, miles de años la contemplan, sabemos que está restaurada pero aún así te quedas sin palabras viendo esa puerta de ladrillos vidriados azules por la que debió de pasar Nabucodonosor. Además de la puerta hay varios mosaicos babilónicos de ladrillo vidriado que decoraban la puerta y a vía de las procesiones, la principal  via ceremonial de Babilonia.

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Una vez visto esto el resto del museo no parece gran cosa, aunque hay varias salas más interesantes  de arte hitita (aunque varias de las piezas que se exponen son réplicas), asirio  y neohitita.

En el museo también dispones de consigna para dejar mochilas, maletas, una pequeña tienda, una cafetería y un pequeño puesto donde se venden salchichas, sándwiches que se pueden tomar allí dentro, lo que nos permite comer algo sin necesidad de salir del museo

Si te has leído todo esto supongo que no será necesario decir esto, pero es un museo para amantes de las piedras y de la historia, como es nuestro caso. Si tú también eres uno de esos no dudes en visitarlo si tienes oportunidad, aunque solo fuera por el altar y la puerta de Babilonia ya merecería la pena

Visitar Mathausen

Mathausen está a medio camino de Viena y Salzburgo, sobre hora y media desde Viena. Si vais en coche, para llegar el campo desde Viena hay que salir por la autopista A1 dirección Linz/Salzburg y salir en  la población de Enns y el rotulo a seguir está indicado por la dirección a KZ Gedenkstatte.

No está muy bien indicado, se ve que a los austríacos no les hace mucha gracia esa parte de su pasado y no lo publicitan mucho. Hay que andar con ojo, porque en Austria muchas veces las señalizaciones en las carreteras secundarias te las encuentras encima, sin tiempo a desviarse

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La entrada nos costó dos euros. Hay un gran parking fuera para dejar el coche (cuesta 1 euro). A la entrada hay una tienda donde puedes comprar libros sobre la historia del campo (los hay en español) y una pequeña cafetería.

Nosotros lo visitamos en agosto y había muy poca gente. Una de las cosas que más impresiona es el silencio que hay, nadie habla en voz alta , y todo el mundo lo ve con mucho respeto. Una vez cruzada la entrada del campo, te encuentras con el patio central, donde puedes ver las argollas y grilletes fijados a la pared donde encadenaban a los presos y las placas colocadas por países, antiguos presos y ex-combatientes recordando a los muertos allí. Se ha conservado una calle con los barracones, a los que se puede entrar y allí ver el escaso mobiliario que había y uno se puede imaginar las condiciones de hacinamiento que sufrió allí la gente. Uno de los lugares más emocionantes es uno de los barracones vacíos donde están todas las banderas de los países a los que pertenecían los presos  y diversas placas conmemorativas. En el caso de España está la bandera republicana. En un extremo del campo hay una serie de monumentos erigidos por diversos países en homenaje a las víctimas.

Aunque Mathausen no fue un campo de exterminio, sino de trabajo, sin duda, uno de los lugares más estremecedores es el edificio donde estaba la camara de gas, con aspecto de duchas, y el horno crematorio donde se deshacían de los cadáveres. Uno sale con muy mal cuerpo de allí. En la entrada hay placas de familias españolas recordando a sus parientes muertos allí.

 

Otro de los lugares estremecedores es la cantera de la muerte, con su gran escalera tallada en piedra en la ladera del monte y por la que los presos subían varias veces al día , con temperaturas bajo cero y cargados con un gran peso de piedras, con el riesgo de resbalar por culpa de los escalones helados y precipitarse al vacío. Uno de los entretenimientos de las SS consistía en arrojar a alguno de los presos al vacío para ver como “volaban”. Por último, para completar la visita hay una gran exposición donde podemos ver una explicación sobre los campos nazis, con gran cantidad de fotografías tomadas en el campo y de objetos de los presos y del día a día que nos ayudan a comprender la tragedia que se vivió allí.

 

En resumen, creo que es una visita que se debe hacer, aunque a nadie le resulte agradable, y que sirve para recordar lo que sucedió en un lugar donde murió un gran número de españoles republicanos

 

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