ETAPA 14: JAIPUR

Nuestra primera vista del día fue el Hawa Mahal, el precioso edificio, emblema de la ciudad de Jaipur, que está dentro de su casco antiguo, dominado todo por el color rosa. Como lo más llamativo del edificio es su exterior y no por dentro, le sacamos unas fotos desde fuera, mientras los paisanos nos decían que fuersemos a la parte de arriba de sus tiendas, que podríamos sacar unas buenas fotos. Pasamos por la Tripolia Gate y fuimos hacia el fuerte Amber. El paisaje que rodea al fuerte es precioso, un lago con un palacio en el medio, a imitación del de Udaipur, y unas montañas que rodean todo.

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En la entrada del fuerte Amber es donde están los elefantes, a los que te puedes subir para realizar la subida hasta el fuerte. Es una turistada, sí, pero ¿a quién no le gusta subirse en elefante? Así que allá fuímos de cabeza. Mientras subes hay varios fotógrafor que te van sacando un montón de fotos que luego te venden al llegar al patio del fuerte. La subida dura unos 10 minutos y te vas cruzando con los elefantes que bajan a coger nuevos turistas. Tuvimos que regatear bastante con los fotógrafos pero al final uno que decía llamarse “Pedro Pérez” nos dejó 15 fotos y el albúm por unos 8 euros. Supongo que ganó bastante pero un recuerdo es un recuerdo. Cogimos una audioguía para ver el fuerte (no incluida en el precio) y entramos. Aunque es mucho más pequeño que el de Jodhpur, tiene algunos lugares que son una pasada, y que nos recordaron, en cierto modo, un poco a la Alhambra.

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Cuando salimos Kamal nos llevó hasta el Jaigarh Fort, la fortaleza que domina todo el valle y que todavia está mucho más alta que el fuerte Amber. Desde allí se ven unas vistas increíbles y como curiosidad está uno de los cañones más grandes del mundo, construido y subido por elefantes por orden del maraha de Jaipur de su época.

Comimos en otro restaurante donde se concentraban los turistas, varios españoles, y luego Kamal nos llevó a la inevitable visita a una tienda de artesanía. La tienda era inmensa, y según nos dijeron eran mayoristas que vendían a varias empresas españolas, como El Corte Inglés o Becara. La verdad es que había verdaderas obras de arte. Nosotros picamos y acabamos comprando una colcha preciosa por 30 euros y que en España nos habría costados 6 o 7 veces más.

De aquí nos fuimos a ver el Jantar Mantar, el recinto lleno de enormes construcciones para las observaciones astronómicas de varios siglos de antigüedad, aunque tampoco nos llamó mucho la atención. Casi al lado está el City Palace, el palacio de la ciudad en parte del cual todavía vive la familia real de Jaipur. Es bastante bonito y tiene el tono rosa que domina toda la parte antigua de Jaipur. En uno de sus patios están dos enormes jarras de platas, de unos dos metros, que son los objetos de plata más grandes que existen en el mundo.

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Para terminar el día nos sacamos unas fotos al pie del lago, con el palacio que parece flotar en él como fondo. Esa noche Kamal nos llevó hasta la casa de Raj, donde cenamos con su familia, allí pasamos un rato agradable con su familia, vimos como preparaban la cena y charlamos un poco acerca de la India y de nuestro viaje. Un poco cansados ya por un día tan largo nos fuimos para el hotel , nuestro destino del día siguiente sería Agra.

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ETAPA 13: HACIA JAIPUR

Hoy arrancamos a las 7:30 de la mañana, nuestro destino era Jaipur y eran bastantes kilometros hasta llegar. Por el camino, tras parar para desayunar en un sitio bastante destartalado, visitamos Pushkar, ciudad sagrada, donde hay ghats para que la gente se bañe como en Benarés y donde hay el único templo dedicado a Brahma, el creador, que existe en la India. Debo decir que no tenemos muy buen recuerdo de Pushkar, ya lo habíamos leído y Kamal también nos dijo que no hicieramos caso de los que nos ofrecieran flores como ofrenda o bendiciones porque luego te pedían unas cantidades exageradas de rupias. Y dicho y hecho, fue bajarnos del coche y a los dos segundos ya nos ofrecían pétalos de flores varios fulanos. Les dijimos que no y empezamos a rodear el lago y sus ghats. Un poco después se nos acercaron tres chavales de unos 15 o 16 años y uno  de ellos nos dijo que le sacáramos una foto, el chaval parecía bastante fumado y no tenía muy buena pinta y una mirada regular, así que le dijimos que no, gracias, y no le hizo mucha gracia, y mientras continuamos él nos fue siguiendo un buen rato a distancia.

No es que nos hubieramos sentido inseguros, pero sí que no notamos ahí el buen rollo de la gente que vimos en toda la India con nosotros. Como tampoco había mucho que ver ahí nos tomamos un café, nos compramos un limón (para hacernos un zumito, que nuestros estómagos lo necesitaban, y fue mano de santo) y fuimos a ver el templo de Brahma. A este templo, único en la India, no se puede entrar calzado, como en todos, pero tampoco con cámara, que tienes que dejar en unas taquillas cochambrosillas que hay en las escaleras, y que lleva un hombre. El templo es de color rojo y azul, y hay muchísima gente visitándolo, una de las cosas que llama la atención es la cantidad enorme de avispas y abejas que hay, puesto que la gente lleva muchas flores y pétalos, lo que las atrae muchísimo. Como os dije no se puede pasar con la cámara, aunque vimos que los indios sacaban fotos con sus móviles asi que nosotros también sacamos alguna discrétamente. A pesar de eso el policía de turno nos dijo que no se podían sacar fotos, aunque a los indios que las sacaban delante de él no les dijo nada, en fin…  Este templo también esta lleno de losas en el suelo con inscripciones dedicadas por sus familiares a gente muerta, como si fueran lápidas pero sin los muertos.

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Tras salir de Pushkar seguimos  hacia Jaipur, comimos por el camino y vimos gran cantidad de peregrinos que iban en peregrinación a un famoso templo de la región, nos dijo Kamal. Aunque el templo en sí es muy pequeño acude mucha gente a él porque se supone que le trae buena suerte a la gente que acude. Vimos cientos de personas, caminando por el arcen de la carretera, muchos de ellos durante varios días para llegar al templo.

Cuando llegamos a Jaipur lo primero que nos encontramos fue un buen atasco en una avenida de entrada de 3 carriles. No hay problema, lo que hace el personal es maniobrar, girar el coche, recorrer 1 kilometro en sentido contrario hasta llegar a una rotonda y tirar por otro lado. En la India todo es posible.

Nuestro hotel era el Umaid Mahal, estaba bastante bien aunque otra vez estaba un poco lejos del centro, así que salimos a dar una vuelta por los alredeores pero no había gran cosa y como además se puso a llover bastante y nos quedaba apenas 1 hora de luz nos quedamos en él para cenar.

ETAPA 12: JODHPUR

Kamal nos recogió a las 9 y como le habíamos dicho que necesitábamos cambiar dinero llamó a un amigo suyo que se presentó en 5 minutos y nos hizo un cambió estupendo. Lo primero que íbamos a ver hoy era el Mehrangarh Fort, la impresionante fortaleza que domina la ciudad de Jodhpur, la ciudad azul, según subíamos hacia ella podíamos ver ya las casas azules y multitud de cometas que dirigían los niños desde los tejados de sus casas. Parece ser que ese día era fiesta y no había colegio.

Nos sacamos las entradas y cogimos la audioguía en español (va incluida en el precio de la entrada) y nos tiramos toda la mañana viendo la fortaleza que es enorme. Las audioguías están muy bien y dan una explicación muy completa sobre la fortaleza, su historia y Jodhpur. Había bastantes turistas indios y algunos occidentales, pero nada agobiante y pudimos verla muy a gusto. Como en muchos palacios de la India, los guardias y vigilantes se ofrecen amablemente a sacarte una foto, eso sí, después no se cortan en pedirte que les des algo de pasta a cambio. Una de las cosas más curiosas es que siguiendo la audioguía llegamos a un número donde había un hombre sentado y fumando con una pipa de agua que forma parte del recorrido oficial, se ve que lo tienen allí sentado todo el día para los turistas.

Tras acabar de ver la fortaleza fuimos a ver el cercano Jaswant Tada, la monumental tumba de mármol blanco de uno de los marahas de Jodhpue, y que está muy cerca de la fortaleza. Allí acabamos de cháchara con un simpático estudiante de ingenería , que quería saber de donde éramos y que quería saber como se escribían nuestros nombres. como ya era hora de comer, Kamal nos llevó a un bonito restaurante en un jardín. Por fuera no parecía gran cosa pero por dentro estaba muy bien, y allí nos encontramos con otros turistas que andaban por la fortaleza. Se ve que los chóferes llevan a todo el mundo a los mismos lugares.

Después de comer fuimos a visitar el Umaid Bhavan Palace, el gran palacio construido a mediados del siglo XX por el maharaha de Jodhpur y que hoy en día es un hotel del lujo (si lo buscáis por internet hay una habitación que cuesta 3000 euros la nocha). No se puede visitar todo, solo una mínima parte, con una exposición sobre el maraha y la construcción del palacio, pero aún así merece la pena ver ese monumento al lujo. Parece ser que el maraha lo construyó para dar trabajo a la población, pero digo yo que también podía haber hecho hospitales y carreteras, que sería más productivo.

Para terminar el día fuimos a la zona del Sardar Bazar, la zona del mercado de Jodhpur, pero ya estaba un poco de recogidad, aunque seguía habiendo muchísimos puestos de fruta, verduras, ropa… Esquivamos a todos los que intentában vendernos de todo y tuvimos cuidado con las mochilas porque parece que había bastantes niños que como te descuidaras te robaban sin que enteraras, según nos dijo Kamal. Nosotros no compramos nada, y además el olor era nada más que regular, porque había bastante basura, así que como ya estábamos cansados y al día siguiente había que madrugar bastante nos fuimos para el hotel a cenar.

ETAPA 11: HACIA JODHPUR (RANAKPUR)

Hoy nos íbamos de Udaipur, a las 8:30 nos esperaba Raj, nuestro nuevo conductor, para iniciar el viaje por el Rajasthan. Nos estaba esperando a la puerta del hotel, pero no podía venir con nosotros porque tenía un ojo mal por culpa de un insecto de la zona de Kahuraho, así que nos presentó a Kamal, el que sería nuestro conductor, y con el que pasamos buenos ratos durante nuestro viaje. Le pagamos a Raj el viaje y quedamos en que nos veríamos en Jaipur, su ciudad, porque nos invitaba esa noche a cenar con su familia. Nos habìamos decidido por Raj porque nos ofrecía un buen precio y porque además hablaba español pero estuvimos estupendamente con Kamal, que solo chapurreaba algunas palabras pero era un chaval majísimo con el que hicimos muy buenas migas.

Como una de las cosas que ibamos a ver era Ranakpur y el templo no abría hasta las 12 del mediodía nos desvíamos para visitar la fortaleza de Kumbhalgarh, una de las más grandes del Rajasthan. El camino en sí ya fue espectacular, porque íbamos siempre ascendiendo por una zona preciosa muy verde y frondosa. La lástima fue quue cuando llegamos a la fortaleza, que es enorme, había una espesa niebla que hizo que no pudieramos contemplar unas estupendas vistas de toda la zona.

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Seguimos el viaje y a eso de las 12:30 llegamos a Ranakpur, que como es un templo jainista no se puede entrar en él con ninguna prenda de cuero, ni tampoco con pantalón corto los hombres ni falda que no llegue hasta los tobillos las mujeres. De todas formas se puede alquilar en las taquillas un pantalón para ponerse y salir del apuro. Ranakpur es una auténtica pasada, columnas y más columnas talladas de mármol blanco y que forman un lugar mágico, con elefantes de mármol y techos tallados con unos detalles impresionantes. Había bastantes turistas, pero todo el mundo estaba silencioso, parecía que a todos les había impresionado el lugar.P1000556.1P1000563P1000533P1000555P1000557P1000545P1000556

Cuando salimos Kamal nos llevó a comer a un restaurante cercano, donde ya se iban un grupo de españoles que acababan de comer. Era buffet y no es que hubiera mucha variedad, aunque como iban occidentales tenían ¡patatas asadas!, eso sí, con monda. Mientras comíamos llegó otra pareja de chicos españoles y estuvimos un rato charlando con ellos. El chico llevaba fatal lo de la comida porque le había producido llagas en la boca y ya no sabía que comer para no ponerse peor con el picante.

Después de comer, seguimos hacia Jodhpur, fue una auténtica paliza porque aunque no había demasiados kilometros de distancia la carretera estaba muy mal y estaba llena de camiones, con lo que tuvimos que ir casi a 40 km/hora todo el camino. Llegamos a las 19:30 y ya era noche cerrada, encima nuestro alojamiento (Mandore guest house) estaba fuera de la ciudad, a 7 km, y tuvimos que dar unas vueltas hasta dar con él. Son unos coquetos bungalows (35 euros la noche), con un bonito jardín, aunque lo malo es que quedaba fuera de la ciudad, así que cenamos en el pequeño restaurante y quedamos con Kamal para el día siguiente.

ETAPA 10: VISITANDO UDAIPUR

Hoy íbamos a dedicar el día a visitar Udaipur por nuestra cuenta. Como en nuestro hotel no teníamos el desayuno cruzamos el puente peatonal del lago hacia el centro de la ciudad, previo paso por una calle llena de basura y desayunamos en el café Namasté un estupendo café con un croissant y nos fuimos a ver el palacio

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En 10 minutos estábamos en la puerta, sacamos las entradas, esquivamos a un montón de “guías”, cogimos una audioguía en español y entramos. Nos llevó casi toda la mañana ver el palacio porque es enorme y eso que hay una parte que ahora es un hotel de lujo y no se puede visitar. Nos gustó mucho, es una pasada todo el lujo con que vivían ahí los marahas hasta no hace mucho tiempo y tiene unas estupendas vistas del Lake Palace y del lago.

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Cuando salimos nos tomamos un café en la terraza del patio del palacio, era carillo para la India, aunque al cambio costaba lo mismo que un café en España.

Al salir visitamos un par de templos que están casi a la entrada del recinto del palacio. Estaban ya cerrados pero un paisano que estaba allí nos los enseñó por fuera y pudimos ver todas las tallas de mármol  que tenían.

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Como era la hora de comer comimos cerca del palacio y después bajamos hacia el lago. Muy cerca de él está el museo de artesanía y folklore, en un antiguo palacio. La entrada es muy barata y merece la pena verlo, no tanto por lo expuesto como el palacio en sí, que perteneció a un ministro importante del maharaha de Udaipur. El edificio está un poco hecho polvo pero es muy bonito y además tiene habitaciones muy parecidas a las del palacio del Maharaha, totalmente recubiertas de espejos y cristales, pero aquí, a diferencia del palacio del maharaha, sí puedes entrar en ellas y tocar todo porque no hay nadie vigilando. También hay que destacar la gran sala llena de marionetas típicas del Rajasthan, que reproducen a guerreros, princesas, elefantes y a la corte real.

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Al salir nos tomamos algo en un café que está casi enfrente, allí estuvimos un rato viendo pasar las vacas, en compañía de unas japonesas que se habían quedado fritas en una mesa, y como tenía wifi aprovechamos para darle un poco al guasapp y dar señales de vida con la familia.

Nos fuimos a sacar unas fotos por toda la zona del lago, viendo como las mujeres lavaban la ropa y los crios se zambullían en el lago, aunque haciendo maravillas para que no salieran algunos de los montones de basura distribuidos por todos lados.

Esa noche cenamos en la terraza de un hotel cerca del nuestro, con unas vistas muy buenas del lago Pichola, Como ya teníamos el estómago regular nos pedimos unos rollitos de primavera,  pero no hubo suerte, les habían echado guindilla en el relleno, así que a seguir sufriendo.

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ETAPA 9: UDAIPUR

Volamos hacia Delhi (4 horas de vuelo) y tras comer en el aeropuerto cogimos el avión para Udaipur (1 hora). Al llegar cogimos un taxi en el puesto de taxis de prepago para ir hacia el hotel. El aeropuerto está bastante lejos y nos llevó más de media hora llegar al hotel, que está al otro lado del lago Pichola, justo enfrente del palacio de Udaipur. Nuestra primera impresión del norte es que había muchas más vacas que en el sur y que la gente parecía algo más pobre, además de que había más basura que en el sur. Como ya empezaba a anochecer estuvimos un rato en los bonitos jardines del hotel y nos dimos una vuelta por los alrededores del lago.

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En nuestro lado del lago había varios hoteles, la mayoría con restaurantes con vistas al lago en la azotea, pero vimos uno, el Ambrai, con un bonito restaurante en una terraza pegada al lago y nos quedamos para cenar. Estaba bastante lleno pero quedaba una mesita y pudimos quedarnos. Las vistas del lago y del palacio de la ciudad era espectacular y aunque era algo caro y la comida no era muy abundante merecía la pena por las vistas.

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Eso sí, rapidito de vuelta para el hotel porque nuestro estómago estaba empezando a recordarnos que estaba ahí y que estaba bastante hartito de comida india.

Curiosidades indias

  • Sí, hay mucha basura por las calles, pero es que no hay un servicio de recogida, así que no se les puede culpar.

  • Lo de las vacas no es un mito, es real como la vida misma. Te las encuentras por los lugares más insospechados, y a los monos, los perros, los búfalos, ardillas…

  • La comida pica mucho, ya sabemos que le echan muchas especias, pero ¿es necesario echarle también guindilla picadita a casi todo?

  • Los indios son muy limpios. Es cierto que se come con las manos pero se las están lavando continuamente. Si comen sentados entre plato y plato van a lavarse las manos.

  • Siempre están sonriendo y siempre se desviven por ayudarte. Aunque luego a veces te piden algo de dinero…, pero con 10 rupias (12 céntimos van satisfechos).

  • Las mujeres son muy elegantes con sus saris, aunque en las grandes ciudades ya hay mujeres con ropa occidental. En cambio los hombres no usan tanto la ropa india masculina, que también es muy elegante.

  • El típico salero y aceitero de nuestras mesas ellos lo sustituyen por un dispensador de guindilla .

  • El tráfico es un caos, sí, pero son precavidos y no pasan de 50 km/hora.

  • A los aeropuertos indios solo pueden entrar quienes vayan a volar, el resto se queda fuera. Te pedirán unas 5 veces el pasaporte y la reserva antes de entrar en el avión, a veces 10 metros después de que ya te lo hayan pedido.

  • Te pasas la vida descalzándote para poder entrar en los templos y otros lugares, y luego soltando unas rupias al que cuida de los zapatos.

  • Las entradas de los monumentos son unas 250 veces más caras para los turistas que para los indios y en muchos te cobran además por entrar con una cámara.

  • Estás cansado de oir hablar del Taj Mahal y de lo bonito que es, pero no te decepcionará, es impresionante.

  • Una cerveza cuesta lo mismo que un plato de comida en un restaurante, están gravadas con unos impuestos grandísimos.

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